MEDITACIÓN
DEL MÉRITO
La compasión, que
es el dolor por el dolor ajeno, es sólo una cara de la moneda. La otra cara es
la alegría en la alegría ajena. En el mismo grado con que nos permitimos
identificarnos con el sufrimiento ajeno, también podemos identificarnos con sus
fortalezas. Esto es de suma importancia para lograr un sentimiento de
suficiencia y resistencia, porque estos tiempos tan desafiantes requieren de
nosotros más entrega, resistencia y valor de los que podemos sacar de nuestra
ración personal. Podemos aprender a nutrirnos de esa gran fuente de alegría
colectiva, y sentirlo con agradecimiento y satisfacción, como si fuera “dinero
en el banco”.
Relájate y cierra tus ojos. Abre tu consciencia a las
personas con las que compartes estos tiempos del planeta… en este pueblo… en
este país… y en otras tierras… Observa con tu imaginación esas multitudes…
Ahora deja que tu consciencia se abra más todavía, hasta abarcar a todos los
seres que alguna vez vivieron … de todas las razas, credos y clases sociales,
ricos, pobres, reyes y mendigos, santos y pecadores … mira el vasto paisaje de
estos prójimos expandiéndose en la distancia, como cadenas montañosas continuas
Ahora considera el hecho de que en cada una de estas
innumerables vidas, algún acto de mérito fue ejecutado. Por limitada y
despojada que haya sido su vida, hubo algún gesto de generosidad, un regalo de
amor, un acto de valor o de auto sacrificio… en el campo de batalla o en el
lugar de trabajo, en el hospital o en el hogar… De todos los seres en estas
multitudes interminables surgieron actos de valor, de bondad, de enseñanza y de
curación. Permítete ver estos múltiples e inmensurables actos de mérito
Ahora imagina que puedes barrer a estos actos de
mérito juntándolos… bárrelos hasta hacer un montón frente a ti… usa tus manos…
para amontonarlos… amontónalos en una gran pila y mírala con felicidad y
gratitud… y moldéala hasta formar una esfera. Es el Gran Globo de Mérito… ahora
sujétalo y sopésalo en tus manos… gózalo, con la seguridad de que jamás se
pierde ningún acto de bondad. Se queda para siempre y por toda la vida como un
recurso disponible… una forma de transformación de la vida… Ahora, con alegría
y gratitud, haz girar esta gran esfera… voltéala… una y otra vez…hasta que
todos los actos de mérito que has juntado se diseminen por todo el mundo…
rociándonos a todos de valor… de bondad… de aprendizaje y de generosidad… para
hacer así un acto de sanación a nuestro
mundo.
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