Enfoque corporal
La forma en que un cliente expone sus
asuntos es lo que determina el éxito o el fracaso en un proceso terapéutico.
El
focusing es básicamente la formalización del proceso que usan los clientes
“exitosos” en este proceso. Estos clientes hablan desde su sensación
interna y no acerca de ella.
¿Has notado alguna vez cosquilleo en la zona del
vientre cuando transitando en coche relativamente rápido, ha habido un súbito
cambio de rasante, esa sensación como de estar cayendo, como la que se siente
al iniciar el descenso en algunos ascensores?
Es como una indicación del cuerpo de que algo
extraño está ocurriendo. En ese instante, la mente no percibe nada, pero el
cuerpo “nos dice” de alguna manera que
algo no anda bien, hasta que la mente, medio segundo después comprende que es
lo que está ocurriendo.
Algo parecido nos ocurre cuando el cuerpo siente una especial inquietud por
un problema. Esta compleja y poco definida sensación corporal se la denomina la
sensación sentida. Una sensación sentida
no es una emoción. Nosotros reconocemos emociones. Sabemos cuándo estamos
furiosos, o tristes, o contentos. Una sensación sentida es algo que no
reconoces al principio, es vaga y visceral; se percibe como llena de sentido,
pero sin que conozcamos aún ese sentido. Es una sensación corporal que lleva
implícito un determinado significado aun no conocido. Posteriormente
se racionaliza en palabras o imágenes que tratan
de definir esa vaga sensación corporal.
Este proceso se ha formalizado en una
técnica denominada enfoque corporal. Imagina
que el cuerpo no es solamente una colección de órganos sino también un acerbo
de experiencias, una forma de conocer experiencialmente el mundo que es
diferente y separada de la manera en que conocemos a través de nuestra razón.
El enfoque corporal es una técnica para aumentar nuestro acceso a la
experiencia significativa que vivimos con nuestro cuerpo. ¿Quieres conocerla?:
Despeja el
Espacio: Imagina que cada uno de tus asuntos puede ser
identificado y transformado en una hoja de papel, que arrugas hasta hacer una
pelota y la lanzas fuera de tu cuerpo, en una papelera imaginaria. Durante la
etapa de “Despejar un Espacio”, aíslas, arrebujas y envías
fuera de ti cada uno de estos asuntos, hasta que no quede absolutamente
ninguno. En este espacio despejado, donde ya no hay más asuntos pendientes dentro de ti, es muy probable que te sientas con un
mínimo de estrés y un creciente sentido de relajación.
Escoge Una
Preocupación: Ahora escoge algún asunto sobre el
cual desees trabajar y que cada parte de tu cuerpo en su totalidad, acepte
quedarse con ello durante unos minutos.
Encuentra
una Sensación Sentida: A continuación, invitas
a la sensación corporal sentida a tomar forma alrededor del asunto específico que
has escogido para trabajar. Una sensación sentida es un compuesto combinado de
sentimientos que es significativo y que como conjunto está conectado con algún
asunto de tu vida. Algunas veces, la sensación sentida está presente en forma
instantánea; otras veces necesitas esperar pacientemente mientras aparecen
preguntas como la siguiente: ¿Cuál es mi sensación acerca de este asunto?”
Encontrar
Un Asidero: (cualidad, palabra o imagen certera) Cuando una
sensación sentida ya ha hecho su aparición, avanzas hacia el siguiente paso,
“Encontrar un Asidero”. En este paso tú ves si hay una palabra, frase,
imagen, cualidad o sonido que simbolice con precisión todo el sentido de esta
preocupación o. A esto se le llama un asidero. A menudo, contiene palabras
acerca de la calidad tal como “pesado”, “estancado”, “duro”, “blando”, “confuso”,
“inaprensible”, etc.
Verificando
el Asidero: En el quinto paso tú empiezas a verificar si el
asidero se ajusta a la sensación sentida (si las palabras se ajustan a la sensación). Este proceso
de verificación puede ocurrir sólo en una, o varias ocasiones. Si no encajase
en el primer intento, se sigue buscando palabras o imágenes que encajen mejor
cada vez, hasta que finalmente la sensación sentida acepte su imagen certera.
Haz Preguntas
finales para posibles nuevos ajustes: En el sexto paso se hacen preguntas
tentativas a la sensación sentida para ver si ella cambia. Algunas
preguntas típicas incluyen: ¿Qué es lo peor de esto?”, “¿Qué se necesita?”,
“¿Qué es necesario que pase aquí?, y “¿Qué puedo hacer para facilitar un paso
en la dirección correcta en este asunto?”. En cada ocasión debes esperar que la
respuesta de la sensación sentida provenga desde tu interior.
El Cambio
Sentido: Cada vez que la sensación sentida cambia o se mueve, a dicho movimiento
se le llama un cambio sentido. En el último paso tú deberías aceptar
cualquier sentido que hayas obtenido. Algunas veces los cambios resultan
ser visiones o imágenes más completas con una clara sensación de liberación
corporal. Otras veces los cambios son más sutiles. No obstante, la mayoría de
la gente se ha dado cuenta que al sólo pasar tiempo en esta amigable forma con
un asunto o preocupación, se crea un proceso sanador, aún cuando no se vean
respuestas inmediatas a corto plazo.
El cambio ocurre cuando podemos sentir más en nuestros cuerpos de lo
que podemos solamente entender por medio del conocimiento racional.
La técnica de Focusing ha sido
aplicada en muchas áreas incluyendo medicina, educación, ámbito laboral,
escritura creativa, espiritualidad, etc. En cualquier contexto puede ser útil
para ayudar a la gente a adquirir más poder personal, obtener más intuición y
autoexploración así como para reducir la ansiedad. También crea bienestar,
ayuda en la resolución de problemas, en la toma de decisiones, aumenta la
creatividad y tiene un notable efecto autosanador y liberador. De hecho, puede
ser usado en cualquier momento en la vida diaria que queramos atender a una
sensación corporal en una situación determinada. Además de entender de otra
manera más profunda la complejidad del modo en que nos relacionamos con esa
situación, con los otros y con nosotros mismos.
Es posible aprender Focusing en
grupo o con un guía experimentado. En una relación de compañía de Focusing, dos
o más personas se reúnen generalmente una vez a la semana, frente a frente, on
line, o por teléfono. Se toman 20 o 30 minutos para enfocarse, mientras que la
otra persona actúa como un oyente o acompañante y facilitador. La mayoría de la
gente escoge trabajar en lo que sea que sean sus mayores preocupaciones, ya
sean de trabajo, de pareja, existenciales, etc.
Un aspecto interesante de esta
relación de compañía mutua es que el oyente no ofrece consejo, comentarios ni
opiniones. Un facilitador que escucha, que no juzga y que no se entromete,
permite al hablante profundizar más que cuando alguien le está dando consejos o
lo está dirigiendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario