Salud y gestión de las emociones en el ámbito laboral
La sensación de
impotencia que acompaña a las presiones laborales es, en sí misma, insana. Las conocidas sensaciones negativas sobre
las exigencias y presiones que nos impone el mundo laboral nos coloca en la inquietante situación de ser más
proclives a padecer síntomas de enfermedades cardíacas como, por ejemplo, la
hipertensión. Un día funesto en el trabajo no implica ningún problema,
pero un conflicto constante con un superior es una circunstancia sobradamente estresante como para acabar
socavando la resistencia inmunológica de cualquiera.
En el laboratorio de investigación
de enfermedades infecciosas de una conocida universidad barcelonesa, se expuso a varios voluntarios a la acción de
la gripe y se les impuso un seguimiento
de cinco días para investigar quiénes caerían finalmente enfermos. La
investigación puso de manifiesto que aquéllos que estaban sometidos a algún
tipo de presión social o laboral eran
también los más vulnerables a la acción del virus.
El autoconocimiento constituye
una capacidad clave que desempeña un papel fundamental en el control del estrés
porque, a falta de una atención cuidadosa, podemos permanecer completamente
inconscientes de las situaciones estresantes de nuestra vida laboral. Es muy
habitual el hecho de que aunque se mantenga la compostura en medio de las
controversias cotidianas del trabajo, la presión subyacente predispone a
alteraciones cardíacas como la hipertensión.
Solo el simple hecho de
ser conscientes de los sentimientos que bullen en nuestro interior puede tener un efecto muy positivo sobre la
salud. Cuanto mayor sea la precisión con que monitoricemos nuestras
alteraciones emocionales, más rápidamente podremos recuperarnos de sus efectos
perturbadores. La claridad emocional
nos capacita para controlar nuestros estados de ánimo negativos. Sin embargo, la impasibilidad no significa necesariamente
que hayamos conseguido encauzar
adecuadamente nuestros sentimientos porque, aun cuando la persona pueda mantenerse aparentemente imperturbable, el
hecho de que algo siga bullendo en su
interior es el signo indudable de que todavía quedan cosas por hacer con el sentimiento conflictivo.

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